Que las madres y padres ayuden a los hijos con los deberes es algo bastante habitual. Una práctica que, aunque se suele hacer desde el cariño y el apoyo, puede llegar a ser contraproducente para el rendimiento de los alumnos.

Así lo ha revelado la mayor investigación mundial hasta la fecha sobre la relación entre los deberes y la ayuda de los progenitores.

El estudio se ha llevado a cabo entre universidades de distintos países: Misisipi (EEUU), Bohai (China), Oviedo y del Centro de Neurociencia Cognitiva y Cerebral (Liaoning, China).

Han analizado la literatura científica al respecto de los últimos 30 años con más de 380.000 participantes, lo que les ha dado una perspectiva importante.

En el estudio, los autores subrayan la relación negativa entre la implicación de los progenitores en los deberes de sus hijos y el rendimiento de ellos en la escuela.

Aunque hay matices, pues no es excesivamente negativa siempre, depende de cómo y cuánto se impliquen.

La forma de implicación más positiva de los padres y madres en esta materia es si se fomenta la autonomía de los hijos a la hora de hacer los deberes, así lo indican los investigadores.

Al contrario, cuando el ayudar a hacer los deberes no supone ayudar a que sean autónomos, sino a hacerles las tareas, revisarlas continuamente o un control excesivo, el rendimiento de los niños a nivel académico no mejora.

Instan a elaborar unas directrices al respecto

José Carlos Núñez, catedrático de la Universidad de Oviedo y uno de los autores, ha destacado ante los medios que el control o ayuda excesiva es perjudicial para el rendimiento académico de los hijos.

Ha explicado que controlar si los hace, cómo y el tiempo que le dedica, aunque se haga con toda la buena intención, es precisamente «lo que no hay que hacer».

El experto insiste en que lo que hay que trasladarles es «la importancia que tiene hacer los deberes», no controlarles o directamente hacerles la tarea.

En las conclusiones del estudio, los investigadores han remarcado que fomentar la autonomía es la única «dimensión positiva» que existe en la ayuda de los padres a los hijos con los deberes.

Por ello abogan por investigar más de una forma cualitativa para establecer unas directrices para que los padres tengan más claro cómo deben interaccionar con sus hijos a la hora de los deberes y las diferencias que deben primar en cada etapa educativa.

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