Daniel Sancho afronta la recta final hacia su juicio por asesinato en Tailandia. El joven, hijo del conocido actor Rodolfo Sancho, se encuentra desde el pasado mes de agosto en una prisión de Tailandia tras su detención.

Está acusado de haber matado y descuartizado al médico de 45 años Edwin Arrieta, con quien mantenía una relación sentimental un tanto compleja, según ha trascendido.

El juicio comienza el próximo 9 de abril y se enfrenta a la cadena perpetua e incluso la pena de muerte, pues en el país asiático se contempla para casos tan graves como el suyo.

El joven fue quien denunció la desaparición de Arrieta, pero acabó confesando el crimen a la Policía.

Después de matarle, descuartizó el cuerpo y esparció los restos en diferentes lugares. La autopsia confirmó que el colombiano murió degollado.

Más adelante sus abogados, tras estudiar bien todo el caso, dieron una rueda de prensa en la que cargaron contra la Policía de Tailandia por darle «documentos falsos» para que los firmase.

Además, han criticado que «manipularon» su testimonio y le «engañaron».

Sancho, muy optimista

La situación del joven español es difícil, pues la legislación tailandesa es muy contundente contra crímenes tan graves.

Pero según ha comentado a los medios desde la cárcel, está «convencido» de que el resultado en el juicio le será favorable.

«Estoy convencido de que me van a absolver porque se va a demostrar que fue en defensa propia», ha subrayado.

Su defensa señaló hace unos meses en rueda de prensa que la pelea existió tal y como admitió Daniel en los interrogatorios, pero el crimen fue un «accidente».

Pero la Policía insiste en que el asesinato fue «premeditado» por las compras de unos cuchillos y bolsas que los inspectores aseguraron que compró para cometer el crimen.

Una información que los abogados han insistido en que es falsa y que nunca declaró eso. Por ello en la vista se declaró «no culpable» del cargo de asesinato premeditado.

También le acusan de ocultación del cuerpo tras su descuartizamiento, que sí admitió ante el juez, y de la destrucción del pasaporte de la víctima, delito penado con hasta 5 años.

Ha remarcado que se encuentra «bien» de ánimo y con ganas de que se celebre el juicio para que «por fin se me escuche y poder aclarar las distorsiones, los malentendidos y todas las mentiras que se han dicho».

Ha reiterado que fue en «defensa propia» y que en el juicio va a «demostrarlo».

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