El pasado 1 de marzo Netflix estrenó ‘No estás sola: la lucha contra La Manada’, el documental sobre la violación múltiple durante los San Fermines de 2016.

El caso conmovió a la sociedad española y puso el consentimiento en las relaciones sexuales en la mirada pública. Un debate que supondría la chispa para cambiar en unos años la ley y dar lugar a la ‘ley del sólo sí es sí’.

Un asunto que se echa de menos en el documental, pues no hay mención ninguna a esta normativa (que fue impulsada por este caso precisamente) ni a su posterior polémica y reforma que volvió a dejar el consentimiento en un segundo plano.

La película reconstruye los hechos ya conocidos por todos, pero con imágenes y testimonios inéditos, incluído el de la víctima en sede judicial y en una carta tras la sentencia del Supremo. Por privacidad la voz de la víctima es ficcionada, pero su mensaje es 100% real.

Habla la policía que habló por primera vez con la víctima tras la llamada de la pareja que la encontró, se puede escuchar la llamada que hicieron, imágenes del momento…

También cuentan con el testimonio del alcalde de Pamplona de entonces (que acaba de recuperar el cargo, Joseba Asiron), la fiscal que llevó el caso, los abogados de la acusación y trabajadoras y activistas contra la violencia de género que intervinieron entonces.

Comentarios de cómo vivieron lo ocurrido que se entremezclan con las imágenes de los telediarios, prensa y redes sociales de aquel momento, pues fue un caso muy mediático.

«Lo peor no fue la situación vivida, lo peor fue lo que vino después»

Con la voz de la víctima (ficcionada) arranca el documental. Reconstruye todo desde el momento de la violación y contrasta la versión de la víctima con la que ofrecieron después los acusados.

Cómo lograron identificarlos, las impresiones de las primeras atenciones a la víctima…

Pero como ella indica, «lo peor vino después», ya que se recuerda como la joven, que apenas tenía 18 años, tuvo que sufrir un verdadero juicio mediático sobre su conducta, no sólo durante la agresión, sino después.

«¿Usted se resistió o intentó huir?» «No, estaba en shock. Sólo quería que pasara y cerré los ojos para no enterarme de nada», relató la víctima.

Una reacción que desembocaría en el debate del consentimiento, el ‘´solo sí es sí’ y en las lagunas de la ley de entonces, que como bien recordaba la fiscal del caso Elena Sarasate, se reconocía como abuso y no como agresión si no se demostraba violencia o intimidación. Precisamente por este punto, las primeras condenas fueron de abuso y no de violación. Fue finalmente el Tribunal Supremo quien dió la razón a la víctima confirmando la intimidación y sentenciando agresión sexual, no abuso, por lo que elevó las penas a 15 años.

Años de periplo judicial que supusieron un antes y un después en la conciencia de la sociedad española sobre las relaciones y la importancia del consentimiento.

En el documental se recuerda también el caso de Nagore Laffage, una joven de 20 años que fue asesinada en 2008 tras negarse a mantener relaciones con un conocido al que acompañó a su piso. La Justicia condenó el crimen como homicidio y no como asesinato.

El documental está siendo muy comentado en redes, donde el hashtag «NoEstasSola sigue generando un apoyo masivo:

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