La princesa Leonor sigue inmersa en su formación militar y según reportan, acaba de finalizar una de las prácticas más destacables desde su inicio en la Academia de Zaragoza.

El pasado viernes, la primogénita de los reyes finalizó su primera semana de prácticas en campo abierto, formación en la que Leonor ya ha tenido que manejar munición real en sus armas.

Ella y sus compañeros han llevado a cabo una semana de adiestramiento en el Campo de Maniobras de San Gregorio, donde además de demostrar su destreza con las armas, ha tenido que dormir al raso y llevar su kit de supervivencia.

Según destacan en ‘El Confidencial Digital’ citando a fuentes de la academia, la princesa de Asturias es una «alumna destacable» y se ha desenvuelto sin problemas en las prácticas. «Es una más», han remarcado desde la Academia.

“Leonor busca la precisión y la perfección. No es conformista. Además, sigue destacando entre sus compañeros por sus altas calificaciones”, han precisado fuentes militares.

Explosivos y fuego real

Los cadetes han tenido que realizar en estos días marchas, recorridos topográficos, ejercicios de tiro con fusil de asalto y pistola en simulador, ejercicios de fuego real con diversas armas, paso de pista de combate, instrucción individual del combatiente… y un amplio etcétera.

Maniobras en las que han empleado fuego real y explosivos, por lo que los reyes Felipe y Letizia estaban algo preocupados, según han informado desde ‘Esdiario’.

Como bien sabe el rey Felipe, practicar con explosivos y munición real requiere de la máxima concentración. Las informaciones que han trascendido de estos días tan cruciales para la princesa es que los ha superado con muy buenas calificaciones.

Se ha confirmado su buena forma física y la mejora de sus capacidades de moverse y operar en zonas abiertas en colaboración con sus compañeros.

En la vida cotidiana de Leonor en palacio hacerse la comida o pasar frío al dormir no son preocupaciones habituales, pero en estas prácticas ha tenido que cargar ella misma sus propias provisiones y dormir al raso.

Como señalan en ‘¡Hola!’, los ejercicios tácticos son de alta intensidad y ningún cadete tiene apoyo externo. Deben preparar su mochila con todo lo necesario para sobrevivir a la intemperie.

La revista ha accedido al contenido que tienen que llevar: raciones de alimentos de supervivencia, ropa de abrigo de repuesto, material de aseo y sanitario y el equipo para dormir al raso.

Leonor, como el resto, ha tenido que cargar con la mochila táctica para poder superar la instrucción tanto física como mentalmente.

Por lo que ha trascendido, Leonor sigue adaptándose sin problemas a la vida militar y sus calificaciones en esta prueba de más complejidad han sido muy satisfactorias.

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