Hace 40 años se publicaba el excelente debut de una de las bandas que iba a definir la década de los 90, ‘The Smiths’, así que vamos a saltar esas 4 décadas y a repasar un año que no solo vio el debut largo de los de Morrissey y Johnny Marr, también el salto definitvo al megaestrellato de Prince o Madonna, el mayor éxito comercial de la carrera de Springsteen o algunas de las canciones más recordadas de las carreras de U2, Echo & The Bunnymen o Sade. Estas son nuestras 10 canciones favoritas de 1984:

1. Prince and The Revolution – Purple Rain

Prince rendía homenaje a Jimi Hendrix con la canicón que dio título a su disco más conocido, además de la película del mismo nombre. Siempre que se habla de él se habla de un compositor excelso, con decenas de éxitos a sus espaldas, pero se suele pasar por alto que también fue el músico más completo de su generación, tocando innumerables de instrumentos, entre ellos la guitarra, siendo uno de los mejores guitarristas de su generación. En su canción más celebrada, ‘Purple Rain’, entregaba la canción perfecta, posiblemente la mejor de la década (así la elegimos), y la redondeaba con un inolvidable solo de guitarra en 8 gloriosos minutos (que se iban a casi 20 en la gira de presentación del disco del mismo título) grabados en directo el 3 de agosto de 1983 en el club First Avenue de Mineápolis.

2. The Smiths – How Soon Is Now?

«¿Así que piensan que todas nuestras canciones son iguales? Pues se van a enterar«. Eso debió pensar un Johnny Marr encendido antes de escribir la música de esta canción y que se la pasase a Morrissey para que la completase con su melodía y su letra. Y es que se solía decir que para hacer una canción de los Smiths lo único que tienes que hacer es un alagre riff jangle tocado con una Rickanbacker, una melodía sombría y una letra sobre lo horrible que es todo. Pues Marr decidió que no siempre fue así, aquí mete el famoso ‘beat’ de Bo Diddley pero haciéndolo más hipnótico, y añadiéndole un montón de reverb y unos slides que redondean una épica canción medio psicodélica en la que todo funciona a la perfección. Líricamente vuelve a ser 100% Morrissey, eso sí, una melodía sombría y una letra que es 100% Smiths: «Hay un club si quieres ir, podrías conocer a alguien que te quiera de verdad. Así que vas y te quedas solo y te vas por tu cuenta y te vas a casa y lloras y te quieres morir». o lo que es lo mismo, la adolescencia hecha canción.

3. Echo and the Bunnymen – The Killing Moon

Ian McCulloch es un gran tipo eso sí, tiene un ego capaz de rivalizar con el de los hermanos Gallagher. Vean lo que piensa de su creación más importante: «cuando canto ‘The Killing Moon’ se que no hay una sola banda en el mundo con una canción tan buena como esa». De acuerdo, es una exageración, pero la canción lo vale. Además este temazo, que ha sonado en innumerables series y películas, también entra en el distinguido grupo de las canciones soñadas por sus autores con el ‘(I Can’t Get No) Satisfaction’ de Keith Richards y el ‘Yesterday’ de Paul McCartney, no es mala compañía.

4. U2 – Pride (In the Name of Love)

El ejemplo más logrado de esos himnos coreables que hicieron a U2 tan grandes (y tan odiados) a principios de los 80, ‘Pride (In The Name Of Love)’ es una oda a Martin Luther King y tiene a su favor uno de los estribillos más universales y coreables de la historia del universo. Un mensaje directo y a la yugular que tiene a la gran Chrissie Hynde de los Pretenders haciendo coros y a The Edge dejando su huella con su peculiar estilo.

5. Leonard Cohen – Hallelujah

Una canción enorme, dicen que a Leonard Cohen le llevó 5 años terminar de escribirla y que llegó a escribir decenas de páginas de letras para ella. Un himno universal que ha recibido cientos de versiones, la más celebrada la de un Jeff Buckley que la hizo suya.

6. Madonna – Like a Virgin

La canción que definiría a Madonna para siempre, un temazo en el que jugaba con la ambigüedad de la letra (no se pierdan las posibles explicaciones de la misma que se escuchan en ‘Reservoir Dogs’ de Tarantino) pero que sigue siendo tan irresisitible y coreable como hace 40 años.

7. Bruce Springsteen – Glory Days

Una de las mejores habilidades de Bruce Springsteen es la de parecer un tipo con los pies en el suelo, a pesar de ser una de las mayores estrellas del rock de todos los tiempos, alguien al que te imaginas más a gusto tomándose una cerveza en un garito cualquiera, hablando de sus años de instituto, que encerrado en una gran mansión rodeado de super modelos o destrozando hoteles. Esta es la canción que mejor lo ejemplifica, con Springsteen y la E Street Band pasándoselo en grande mientras rememoran glorias pasadas, en directo es todavía mejor con Springsteen y Van Zandt intercambiando frases como viejos amigos.

8. R.E.M. – So. Central Rain (I’m Sorry)

Era casi imposible no decepcionar después de un disco de debut tan maravilloso como ‘Murmur’ pero R.E.M. lo consiguieron con ‘Reckoning’ un disco que, casi, llegaba a su altura y tenía varias de las mejores canciones de su carrera (por ejemplo, ‘Rockville’ o ‘Harbourcoat’)). Pero puede que la mejor fuera esta maravilla que volvía a estar construida en otro de esos maravillosos riffs de Peter Buck y contaba con una de sus melodías más bonitas que se rompía en ese increíble estribillo de «I’m Sorry», los toques de piano y el bajo de Mike Mills le dan un toque sureño y country a una canción que Thom Yorke eligió como su favorita de la banda.

9. Sade – Smooth Operator

La voz con más clase y criterio de todos los 80, una voz de terciopelo que puso la banda sonora para todos esos lobos de Wall Street que fantaseaban con una banda que entregó una canción que sonaba a chocolate derretido, sábanas de terciopelo y tenía como protagonista a un estafador que parecía una alegoría del capitalismo.

10. Gabinete Caligari – Cuatro rosas

Los Gabinete empezaron siendo uno de los primeros grupos españoles dentro de lo que se llamó ‘afterpunk’, con influencias góticas de grupos como The Cure o Siouxsie & The Banshees. Pero fueron evoluciondo hacia un sonido más propio, con raíces en la música popular española, que algunos calificaron como ‘rock torero’. Su entrada en el panteón de los grandes se produjo con ‘Cuatro rosas’, tanto la canción como el impecable EP del mismo nombre. En el tema titular se sacaban de la manga una melodía y una instrumentación que podrían haber firmado los mismísimos Kinks de mediados de los 60 y que ellos dedicaron a Janis Joplin.

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