Retrocedemos 50 años y nos vamos hasta 1974 para hablar de los 20 mejores discos que se publicaron en un año en el que el punk y la música disco comenzaban a asomar a la vuelta de la esquina, el reggae estaba a punto de tomar por asalto Occidente y desde Alemania cuatro tipos tomaban una autopista hacia el futuro en el que ya se vislumbraba el sonido de la siguiente década…

  1. Bob Marley and The Wailers – Natty Dread

‘Natty Dread’ fue uno de los discos más importantes de la discografía de Bob Marley, se trata del primero tras la ruptura de los Wailers originales y la salida de Peter Tosh y Bunny Wailer, también es el primero en el que sustituye los coros de Tosh y Wailer por las I Threes, el trío de voces femeninas en el que militaba su mujer Rita. También es el disco en el que apareció su canción más recordada, ‘No woman no cry’, la canción cuya versión en directo del año siguiente le haría una estrella en el Primer Mundo. A propósito de ‘No woman, no cry’ y de ‘Natty dread’, los créditos de composición hablan claro de quién era Marley. A pesar de haber escrito todas las canciones del disco, decidió repartir los créditos entre amigos y familiares para que se vieran beneficiados por los ‘royalties’. En el caso de ‘No woman, no cry’ fue para su amigo de la infancia Vincent Ford del que Marley decía que, de no haber sido por él, se hubiera muerto de hambre de niño. Claro que ‘Natty Dread’ es mucho más que su canción más famosa, con monumentos como el festivo arranque de ‘Lively up yourself’, las desafiantes y políticas ‘Them Belly Full (But We Hungry)’, ‘Talkin’ Blues’ y ‘Revolution’, o las más calmadas y seductoras como la canción titular o ‘Bend down low’. A los que solo han escuchado el recopilatorio ‘Legend’ les sorprenderá comprobar como en aquel no aparece ni una sola canción de uno de los mejores discos de su carrera.

  1. Big Star – Radio City

¿La banda de culto por excelencia? Con solo 3 discos se convirtieron en mito, siendo mucho más que la banda de Power Pop más influyente de la historia, ya que también se puede apreciar su huella en la música alternativa a través de bandas como R.E.M., The Replacements o Teenage Fanclub, o en cantautores posteriores como Elliott Smith o Sufjan Stevens. Es difícil elegir entre sus 3 discos, siendo todos diferentes entre sí, el primero se beneficia de la presencia de Chris Bell como co-líder junto a Alex Chilton y el tercero es uno de los discos más tristes y descorazonadores de la historia, pero creo que ‘Radio city’ es el más significativo del sonido de la banda, una mezcla de las melodías y armonías de los Beatles con la chulería de los Stones y las guitarras de los Byrds. Además aquí aparece ‘September gurls’, una de sus dos mejores canciones. Claro que el resto del disco no se queda atrás, ‘Mod Lang’ es puro rock ‘stoniano’, ‘You Get What You Deserve’ y ‘Back of a Car’ son otras dos canciones cercanas a la perfección, y ‘Way out of west’ y ‘What’s going ahn’ muestran su parte más lenta y sentida.

  1. Joni Mitchell – Court and Spark

‘Court and Spark’ es el disco con el que Joni Mitchell rompió todas las barreras estilísticas, mezclando el folk de sus orígenes con pop, country , rock y, principalmente, jazz, el estilo hacia el que iba a girar en breve. Aquí están la perfección de ‘Help Me’ (una de sus mejores canciones), la poppie ‘Free Man In Paris’, la delicada ‘The Same Situation’, la devastación con ‘Down to You’, los toques sofisticados de ‘Just Like This Train’, la divertida ‘Raised on Robbery’, ¿country swing?, con acompañamiento de Robbie Robertson de The Band incluido, o el homenaje jazz a Annie Ross con ‘Twisted’. Si no existiera ‘Blue’, este sería el mejor disco de la carrera de Joni.

  1. Gene Clark – No Other

Tras la reunión esporádica de los Byrds de 1973, Gene Clark volvió a demostrar que era el mejor compositor de la banda, así que David Geffen le fichó y le dio carta blanca para su siguiente proyecto. Clark se destapó con 8 de sus mejores composiciones y un disco con unos arreglos y una producción descomunal. Dando forma a su personal mezcla de folk, rock, country, soul, gospel y música coral, junto al productor Thomas Jefferson Kaye y varios músicos de la talla de su ex compañero en los Byrds, Chris Hillman, al guitarrista indio y buen amigo, Jesse Ed Davis, o a miembros de los Allman Brothers. Con ellos Clark firmó alguna de sus mejores letras, poemas místicos a los que se acompañaba con eso que Parsons bautizó como ‘música cósmica americana’. El resultado no fue del agrado de Geffen que lo consideró muy por debajo de la inversión realizada y no lo promocionó nada, siendo descatalogado a los dos años. Uno de los mayores despropósitos de la historia, el disco que debería ser considerado el ‘Pet Sounds’ de lo que se llama ‘americana’ terminó siendo la gran desilusión de la carrera de un Clark que nunca se recuperó del todo.

  1. Gram Parsons – Grievous Angel

Gram Parsons fue un hippie de pelos largos, hijo de los sesenta y del espíritu del rock and roll pero, musicalmente, era puro country. Su figura ha hecho más que ninguna otra por acercar a otros públicos a aquella música. Si la puerta de entrada al jazz para el público rock es el ‘Kind of blue’ de Miles Davis, la entrada al country se suele hacer a través de Parsons pero nunca fue considerado uno de los suyos por la comunidad de Nashville. ‘Grievous angel’ fue su canto de cisne. Aquí se incluyen alguna de sus mejores canciones como ‘The return of the grievous angel’, ‘Brass Buttons’, ‘$1000 Wedding’ y una nueva lectura de su clásico ‘Hickory wind’, además de las versiones de ‘Hearts on Fire’ o ‘Love hurts’ que son dos claras candidatas como mejor dueto en la historia de la música, con Gram y Emmylou Harris consumando cantando la relación que nunca llegaron a tener, y es que pocos días antes de la salida de este disco Parsons murió de una sobredosis en el desierto de Joshua Tree. La portada iba a ser una imagen de ellos dos e iba a estar acreditado a ‘Gram Parsons con Emmylou Harris’. Al final la viuda de Parsons, a la que iba a pedir los papeles del divorcio, cambió la portada y hasta el título, el disco se iba a llamar ‘Sleepless nights’, pero no pudo hacer nada para restar un ápice de fuerza a su intensa música como se puede comprobar en el final con ‘In my hour of darness’, una canción que parece el testamento de una figura única, y un resumen perfecto de su música mezclando góspel y country.

  1. David Bowie – Diamond Dogs

Abrumado por la fama de su personaje Bowie decidió acabar con Ziggy Stardust, despedir a las Arañas de Marte y hacer buena la letra de ‘Changes’ comenzando una nueva etapa. ‘Diamond Dogs’ es el disco de transición entre Ziggy (la imagen de la portada, el riff de ‘Rebel Rebel’ o la canción titular siguen teniendo el aroma Glam Rock del alienígena) y su siguiente era, la del soul plástico y el Delgado Duque Blanco, con Bowie sumergiéndose en la música negra, como puede notarse en ‘1984’. Es otro de esos discos que se suelen pasar por alto de la discografía más importante de los 70 pero es una verdadera maravilla. Bowie ha estado releyendo a Orwell y monta una futurística distopía en la que aparecen temas incontestables como ‘Rebel, Rebel’ o ‘Diamond Dogs’, además de maravillas marca de la casa como ‘Rock ‘n’ Roll with Me’, ‘Sweet Thing’, ‘1984’ o ‘Big brother’. Una transición de verdadero lujo.

  1. Kraftwerk – Autobahn

Viajemos a 1974, el año de ‘Sweet Home Alabama’, ‘September Gurls’, ‘Rebel Rebel’ o ‘Waterloo’, y ahora metámonos por un momento en la piel de los Homer Simpson de la época y su posible reacción al escuchar a estos alemanes y la canción titular (en su versión completa, por supuesto, la de 22 minutos). Creo que debió ser lo más parecido a viajar al futuro o a encontrarse con seres de otra Galaxia. Con ese «Fahren fahren fahren» que significa «conduce» en alemán (esta es de las pocas canciones de la banda que no tiene una versión en inglés) pero que suena a «Fun, fun, fun» como sus adorados Beach Boys. Si solo hubieran hecho esta canción seguirían siendo una de las bandas más influyentes de todos los tiempos, esto es mucho más que un disco, es el futuro reinventado.

  1. Steely Dan – Pretzel Logic

Steely Dan es algo distinto a una banda de rock, se podría decir que son un género en sí mismo, si no les hubieran puesto de ejemplo de esa etiqueta que tira para atrás llamada ‘Yacht Rock’, y que ahora está tan de moda como antes era odiada. ‘Pretzel Logic’ fue su tercer disco y es el que divide su carrera en dos, pues el último en el que Steely Dan es una banda en sí y no una colección de los mejores músicos de sesión al servicio de Donald Fagen y Walter Becker, los cerebros compositores de la misma. Canción a canción podríamos decir que es el segundo mejor disco de su carrera, solo por detrás del espectacular ‘Aja’.

  1. Neil Young – On the Beach

El disco maldito dentro de la carrera de Neil Young. ‘On the beach’ estuvo fuera de circulación hasta 2003 no se sabe muy bien porqué. Fue grabado después, aunque fue editado antes, que ‘Tonight’s the night’ y comparte con aquel una producción cruda y una temática pesimista, siendo parte de esa trilogía de la zanja, como la llamó el propio Young. Más allá de todo eso, ‘On the Beach’ es una de las mejores colección de canciones de Young, con ‘Walk on’, ‘See the sky about to rain’, ‘Ambulance blues’ o la canción que le da título entre las más destacadas, aunque no hay una sola mala canción aquí.

  1. Eno – Here Come the Warm Jets

Eno se separa de Roxy Music y entrega su disco más pop y menos experimental, aunque su Glam está lleno de toques extravagantes que ya dejan ver al futuro vanguardista, como ese incendiario solo de Robert Fripp en ‘Baby’s On Fire’ o esa canción titular en la que se nota que Eno era uno de los pocos que ya tenía un oído puesto en Alemania.

Otros 10 más:

Richard and Linda Thompson – I Want to See the Bright Lights Tonight
Randy Newman – Good Old Boys
Lynyrd Skynyrd – Second Helping
Van Morrison – It’s Too Late To Stop Now
Leonard Cohen – New Skin for the Old Ceremony
Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán – Señora azul
King Crimson – Red
Jorge Ben – A Tábua de Esmeralda
Robert Wyatt – Rock Bottom
Stevie Wonder – Fulfillingness’ First Finale

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