Anda el presidente argentino Javier Milei de visita oficial a Italia e hizo un paso por el Vaticano, como es habitual en los jefes de Estado. Lo más curioso es que el político ultra ha pasado de ser muy crítico con el papa Francisco a achucharlo y sonreír sin parar en su presencia.

Milei hizo campaña para ser presidente valiéndose de cualquier arma. Entre ellas, criticar a su compatriota Jorge Bergoglio, el Papa, porque vende mucho entre la derecha por la fama de comunista del Sumo Pontífice.

De Francisco, Milei dijo cosas como que era «el representante del Maligno en la Tierra», además de calificarle de «zurdo» y «comunista» en cuanto a ideología. Es más, en una entrevista llegó a decir de él: «Habría que informarle al imbécil que está en Roma y defiende la justicia social que sepa que es un robo y que eso va en contra de los mandamientos».

Acto en el Vaticano

Pero todo eso quedó en el olvido cuando ayer domingo Milei asistía a un acto de canonización de una santa argentina.

El Papa dio ejemplo de aparcar rencores del pasado y el presidente argentino sorprendió por su cambió de postura, sonriendo sin parar ante el Papa, al que reciente consideró ahora el «argentino más importante de la historia«.

Tras la ceremonia ofrecida en la basílica de San Pedro del Vaticano, Francisco fue trasladado en silla de ruedas hasta el lugar donde estaba Milei y ambos se saludaron muy calurosamente.

El Papa, al verle, bromeó en buen tono: «¡Te cortaste el pelo!», le dijo entre risas al mandatario. Milei le cogió de las manos y sonrió sin parar ante el hombre santo de Roma. Se inclinó ante el Papa y lo abrazó, siendo respondido de nuevo con cariños por Francisco, quien le agradeció su visita: «Gracias por venir«. También hubo saludos con la hermana del presidente, Karina Milei.

Para despedirse, promesas cristianas: «Recen por mi y yo lo hago por ustedes«, les comentó antes de su adiós. Un adiós temporal porque este lunes está programada, ya con cariz privado, una audiencia en la que ambos se verán las caras sin cámaras ni micrófonos.

El Papa nunca entró en disputas con Milei y, tras la victoria electoral de Milei, lo llamó para felicitarle. Desde entonces comenzó el deshielo y ya sin necesidad de ganar votos, el mandatario fue suavizando su dsicurso hacia el santo padre.

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