El rey Mohamed VI de Marruecos ha recibido este miércoles al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en el transcurso de su visita a Rabat. Dentro de la agenda difundida por el Gobierno español, figuraba dicho encuentro con el monarca alauí además de una recepción con el presidente marroquí, Aziz Ajanuch, con el que ya se ha reunido. «Las relaciones con nuestro vecino, amigo y socio estratégico atraviesan por su mejor momento en décadas. Con esta visita oficial damos un impulso a nuestra cooperación en todos los ámbitos y consolidamos un modelo de vecindad constructiva basado en la confianza y el respeto mutuo», ha indicado Sánchez tras el encuentro.

Pedro Sánchez aterrizaba sobre las 12 de la mañana en Rabat y lo hacía acompañado del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que había aplazado la semana pasada su viaje a Argelia por «motivos de agenda argelina», según comentó Exteriores.

«Debemos seguir trabajando en la normalización aduanera»

En la tarde de este miércoles, Pedro Sánchez ha aparecido ante los medios y ha manifestado que la relación de España y Marruecos «pasa por su mejor momento en décadas». Luego ha repasado algunos hitos conseguidos gracias a esa relación como la Copa del Mundo del fútbol o la positiva evolución de intercambios comerciales entre los dos países. Y tiene la convicción absoluta de que deben continuar trabajando en la «normalización aduanera»: «Por parte de España todo está listo para empezar la cooperación regular en las aduanas de Ceuta y Melilla», ha señalado. Pronto se producirá una reunión entre ambos gobiernos «para establecer cuál va a ser la normativa de aduanas».

La etapa en la relación bilateral entre Marruecos y España ya se había arreglado en la cumbre de alto nivel del año pasado y se encauzó anteriormente en la reunión de Sánchez con el rey de Marruecos en abril de 2022 después de la carta que el presidente del Gobierno mandó a Mohamed VI en la que consideraba que la propuesta de autonomía presentada en 2007 por su país ante el conflicto del Sáhara era la base «más seria, creíble y realista» para resolver el problema.

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