El presidente ruso Vladímir Putin consigue su quinto mandato tras arrasar en las elecciones presidenciales de Rusia con el 87,3% de los votos.

Se trata de su más fuerte victoria desde que empezó a gobernar el país en 2000, y estará ahora al menos otros 6 años más al frente, hasta 2030.

La falta de rivales y las acusaciones de Occidente de unas elecciones antidemocráticas y no libres no han sido obstáculos para un baño de masas del que es el líder de la ofensiva militar contra Ucrania, guerra que ha sido sin duda su gran inspiración y asunto fundamental en los últimos años.

Putin celebró la victoria incluso antes del escrutinio y 3 días de votaciones, que comenzaron el viernes 15. No tuvo tampoco problemas en nombrar a Alexéi Navalni, de quien dijo que las protestas a su favor «no han tenido ningún efecto» en el resultado electoral.

La participación, según datos oficiales, ha superado el 70%, siendo la mayor desde 1991, en teoría por la movilización ciudadana por la guerra de Ucrania. También se ha visto favorecido por el voto electrónico, que ya existe en Rusia, con más de 8 millones de papeletas enviadas por esta vía. Incluso Putin emitió su voto así para promocionarlo.

Sexto mandato

Durante una primera etapa como líder ruso fue presidente (2000-2008), y ante la norma de límite de mandatos, optó por ser primer ministro o ‘presidente del Gobierno’ a la sombra de un Dmitri Medvédev que todos consideraron su títere necesario para justificar el respeto a la ley.

Tras ocupar ese cargo entre 2008 y 2012, volvió a ser presidente, ahora con el nombre de «presidente de la Federación de Rusia». Tras 2 mandatos (2012-2016 y 2016-2024), iniciará su tercero consecutivo con el cargo de presidente del país.

Antes, Putin había sido vicepresidente de Borís Yeltsin en 1999, ocupando también el cargo de primer ministro o presidente del Gobierno. Tras la renuncia de Yeltsin ocupó la presidencia del país de manera interina, y en 2000 ganó las elecciones. Desde entonces controla todos los órganos de poder de Rusia.

Occidente no lo reconoce

Mientras, tanto Ucrania como la mayor parte de los países occidentales consideran sin valor estas elecciones, tachadas de «farsa» por la falta de opositores reales y con posibilidades, ya que todos han acabado en la cárcel o con sus candidaturas eliminadas.

Tan sólo ha sido aplaudido por líderes internacionales también señalados por la comunidad internacionales, tales como el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, o el de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

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